LA HISTORIA DEL CONTROL NUMÉRICO (CNC)

El primer Control Numérico a nivel comercial aparece allá por el año 1955 en el Machine Tool Show de Chicago y su origen se remonta unos cuantos años atrás.

En 1942 un fabricante de componentes para aviación americano, ante los problemas para obtener repetitividad en el mecanizado de una pieza, calculó los puntos de la trayectoria que tantos quebraderos de cabeza le estaba ocasionando y los introdujo en una máquina automática. La solución a su problema fue la precursora de los Controles Numéricos actuales.

Cinco años después, un fabricante de hélices para helicópteros desarrolló un mando automático que, partiendo de tarjetas perforadas, era capaz de mover los ejes de una máquina, siguiendo las trayectorias de puntos grabadas en dichas tarjetas.

Pero no fue hasta 1953 cuando el MIT (Massachusett Institute of Technology) acuñó el término “Control Numérico”.

En 196o este Instituto desarrolló un sistema que permitía a los controles regular de forma automática las condiciones de trabajo en base a unos parámetros previamente introducidos y a los datos recogidos por sensores que, estratégicamente ubicados en husillos, ejes, etc. A este sistema se le denominó Control Adaptativo.

Ese mismo año 1960 vio la luz el primer centro de mecanizado con cambiador automático de herramienta.

En 1968 se creo el primer Control Directo, que permite a un ordenador central gestionar varios Controles.

Las Compañías no paraban de investigar y gracias a la evolución de los ordenadores, muy primitivos aún, en 1972 aparece el primer CNC o Control Numérico Computerizado, que ofrecía la posibilidad de interpretar ecuaciones matemáticas y realizar los cálculos necesarios para la generación de las trayectorias a mecanizar y los desplazamientos óptimos de las herramientas.

Otras ventajas que aportaron los CNC fue la capacidad de controlar holguras, deformaciones, desalineaciones y corregirlas mediante la simple introducción de los parámetros oportunos.

Hoy en día los Controles Numéricos ofrecen funcionalidades que ni tan siquiera se podían imaginar en sus inicios.

Los controles numéricos, ya sean tornos, centros de mecanizado, máquinas de corte por láser, punzonadoras o plegadoras entre otros siguen hoy en día evolucionando.

Pese a que la tendencia en cuanto a programación es el uso de programas CAD-CAM, los Controles Numéricos incorporan facilidades para poder ser programados a pie de máquina.

De hecho los diferentes fabricantes de Máquinas-Herramienta, pugnan entre ellos por ofrecer a los clientes controles cada vez más intuitivos y con funcionalidades avanzadas hasta extremos que se asemejan a auténticos programas de CAD-CAM.

Desde su aparición, los Controles Numéricos han arrojado un gran número de ventajas en el mundo de la fabricación, entre las que me atrevería a mencionar: reducción de los tiempos de mecánizado, la repetitividad de las piezas y la reducción del número de utillajes empleados para el posicionamiento de las piezas ya que es la máquina quien se ocupa de este menester a través de mesas móviles, cabezales, etc…

Pero si realmente tenemos que hablar de la principal ventaja, hemos de remontarnos a los orígenes del CN. Esta ventaja no es otra que la capacidad de realizar mecanizados realmente complejos con gran precisión.

Gracias a la aparición del CNC, hoy en día disponemos de máquinas capaces de interpolar un gran número de ejes de forma simultánea, de realizar cambios de herramienta en tiempos que están por debajo del segundo y de compensar condiciones externas a la máquina como son las variaciones de temperatura y deformaciones y holguras, para mantener la precisión desde el primer día hasta su “jubilación”.